Hoy me he dado cuenta de algo. Algo que ya sé desde hace tiempo, algo que intento desarrollar, pero me cuesta demasiado. Necesito ser una persona tolerante, abierta a nuevas ideas y bondadosa. Yo sé que debo serlo, pero a veces simplemente la podredumbre de la sociedad actual me quita las ganas de ser así. De verdad, a veces sólo quiero mandar a todos a la mierda, y lo hago. En mis arranques adolescentes de inmadurez misantrópica, quiero que todos mueran.
Pero es obvio que el odio sólo ocasiona más odio. Yo no quiero ser hater, no quiero ser una amargada que odia todo lo que choca con mis ideales. Es que me pongo a pensar con detenimiento y es una paradoja. Mis ideales son luchar por un mundo en el que se respeten los Derechos Humanos, lograr que el mundo deje de estar tan lleno de odio, encontrar la paz en algún momento. ¿Cómo voy a odiar tantas cosas si eso está en contra de mis ideales? Lo sé, me contradigo. Pero es difícil, es una lucha a diario contra mis impulsos humanos de odiar todo lo que me hiere.
Yo tengo mi meta clara, quiero ser una Andrea que no odie tantas cosas, quiero ser una versión más amorosa de mí misma. Sólo de esa forma podré ayudar al mundo. Porque por ahora no tengo moral para pedir tolerancia, cuando yo misma no la demuestro. Hoy es mi día para adoptar una resolución, una decisión final que me ayudará a ser esa Andrea que quiero ser. Mi resolución es: no odiar tanto, no ver el lado negativo de las cosas. Siempre buscar el lado positivo de las personas, de las situaciones de la vida. Creo que esta es la clave para conseguir cierta felicidad y paz en mi vida.
¿Saben qué quiero? Quiero leer este post dentro de 5 años y decir: “Aw, miren lo tonta que era en aquel entonces, llena de rencores, temores y odio. Al fin crecí y dejé todo eso atrás”.
He estado leyendo tu blog, y lo que escribes me parece muy interesante. No lo se, quizás me sienta identificado o sencillamente me llama la atención y ya. Saludos @KaozMc
ResponderEliminarMe pasa lo mismo.
ResponderEliminar